Amberes: Descubre la atípica, artística e histórica capital de Flandes

Escuchar el sonido del carillón de su catedral desde un callejón medieval, saborear el arte de sus chefs tras haber visto la puesta de sol en el río Escalda o fotografiar la ciudad desde lo alto del museo MAS son experiencias que uno no debería perderse en Amberes, la mayor ciudad de Flandes.

Una historia fascinante

Las excavaciones han demostrado que Amberes ya estaba habitada en el período galo-romano (siglos II-III dC). La ciudad parece haber crecido en torno a dos asentamientos: el aanwerp (montículo de aluvión) del que toma su nombre y el Caloes, 500 metros más al sur.

La ciudad experimentó un primer auge económico en el siglo XII, cuando el puerto rival de Brujas comenzó a encenagarse. En la primera mitad del siglo XIV, Amberes llegó a ser el centro comercial y financiero más importante de Europa occidental, y su reputación se basaba principalmente en su puerto y su mercado de lana.

En 1356, la ciudad, que había formado parte del Sacro Imperio Romano, fue anexada al condado de Flandes y perdió muchos de sus privilegios, en parte, debido a la ventaja de Brujas. Cincuenta años más tarde, la marea política y económica dio un nuevo giro y, durante su Edad de Oro, Amberes se convirtió en una metrópoli internacional, descrita como la ciudad más bella del mundo.

En la segunda mitad del siglo XVI, la ciudad fue el centro de las luchas político-religiosas entre los protestantes del norte y los católicos del sur, lo que llevó a cerrar el río Escalda. Desde el punto de vista económico, esto supuso un desastre. Sin embargo, la ciudad continuó floreciendo culturalmente hasta mediados del siglo XVII gracias a pintores como Rubens, Anthony Van Dyck, Jordaens y Teniers, grabadores tales como Plantin y Moretus, y los famosos constructores del clavicordio de Amberes.

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A partir de 1650 Amberes entró en una franca decadencia que duró hasta el siglo XIX, dado que el Escalda permanecía cerrado y la ciudad se había convertido en poco más que una ciudad de provincias. Sólo después de la caída de Napoleón en Waterloo (1815), un corto período de prosperidad llegó a Amberes, pero este terminó con la Revolución belga (1830) y, una vez más, el cierre del Escalda. El río finalmente se volvió a abrir en 1863, allanando el camino para que Amberes regresara a su antigua gloria.

Aparte de las interrupciones durante las dos guerras mundiales, Amberes ha experimentado un crecimiento económico constante desde el inicio del siglo XX y ahora alberga el segundo puerto más grande de Europa, así como es el centro mundial de los diamantes en bruto.

Una ciudad atípica


Ya estés en la Estación Central de tren o en lo alto del MAS, el destacado museo de la ciudad, la arquitectura de Amberes te resultará de lo más atractiva. Desde edificios medievales como el impresionante Ayuntamiento o las casas de la Plaza Mayor, hasta el contemporáneo Palacio de Justicia, pasando por las numerosas joyas de estilo Art Nouveau. Amberes es una ciudad con estilo, y esto lo demuestran tanto sus edificios como sus cuidados escaparates.

En el siglo XVI se convirtió en una de las mayores y más ricas ciudades de toda Europa. Un siglo más tarde fue hogar de los grandes y emblemáticos pintores barrocos Peter Paul Rubens y Anthony Van Dyck. En los últimos años, el lienzo ha sido reemplazado por el algodón y los diseñadores de moda han alcanzado el nivel de artistas. Esta ciudad es conocida por sus numerosas tiendas, por los famosos Seis de Amberes y por un activo comercio de diamantes.

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La ciudad de Rubens

Era un artístico chico para todo de su tiempo: temas mitológicos y religiosos, paisajes íntimos, retratos, diseños para tapices y esculturas… son los productos de esta tremenda versatilidad. Peter Paul Rubens es conocido en todo el mundo por sus logros artísticos, pero estos son solo la punta del iceberg. De hecho, él también tenía una reputación de gran envergadura como diplomático, arquitecto, empresario, políglota y coleccionista de antigüedades, que a su vez tuvo una influencia positiva en su trabajo como artista.

El gen viajero era claramente un rasgo familiar de Rubens. Rubens nació en Siegen, pero un año más tarde la familia hizo las maletas y se trasladó a Colonia. La madre de Rubens regresó a Amberes con sus dos hijos en 1590 después de que su esposo muriera. Esto fue cuando Rubens dio sus primeros pasos en el mundo de la pintura. Artistas como Tobias Verhaecht, Adam van Noort y Otto van Veen fueron sus maestros.

Muchas de sus mejores obras todavía se pueden ver en sus ubicaciones originales. Por ejemplo, los visitantes a la Catedral de Nuestra Señora de Amberes pueden ver diez obras, entre ellas La Asunción de la Virgen María y La Elevación de la Cruz. Hay obras maestras también en exhibición en la iglesia de San Antonio, la iglesia de San Pablo y el Museo Plantin-Moretus. Sin embargo, el mejor destino para cualquier persona interesada en aprender sobre los diferentes aspectos de esta figura polifacética, sin duda, debe ser la Casa de Rubens. Esta es la casa donde Rubens vivió durante muchos años y donde se encontraba su taller.

         

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