Enrique de Diego: “Durante el 23-F, el País Vasco fue una zona oscura, sin resistencia al golpe”

Tenemos con nosotros al periodista y ensayista Enrique de Diego. Además de haber desarrollado una dilatada carrera en diferentes medios de comunicación (ABC, Diario YA, Intereconomía y Rambla Libre), De Diego ha escrito numerosos libros de política e historia, muy críticos con el sistema en general y la monarquía en particular. Tras asegurar esta semana que el PSOE informó, con anterioridad al 23-F, al PNV de que se iba a realizar un golpe de Estado, el periodista ha respondido a las preguntas de Ikusle para darnos su versión de lo sucedido.

Ikusle: ¿Quién está detrás de la trama golpista del 23-F? ¿Qué objetivos tenían los golpistas?

Enrique de Diego: El golpe de Estado lo dan los dos generales más caracterizadamente monárquicos del Ejército, Jaime Milans del Bosch y Alfonso Armada, éste de la plena confianza con más de dos décadas de servicio. Alfonso Armada concretó, tras el fracaso, que “antes, durante y después del 23-F he estado a las órdenes del rey”.

Si vemos el calendario: el día 18 de diciembre de 1980 se entrevistan Armada y Juan Carlos; el 22 de diciembre Juan Carlos informa a Adolfo Suárez que quiere nombrar a Armada 2º JUJEM. Adolfo Suárez se opone. El 3 de enero de 1981 vuelven a reunirse durante varias horas Armada con Juan Carlos en el refugio de montaña de La Pleta, en Baqueria Beret. El 26 de enero, Adolfo Suárez comunica a Juan Carlos su dimisión; el 3 de febrero, desde el aeropuerto de Barajas, y antes de salir hacia Vascongadas, Juan Carlos comunica a Armada que ya ha firmado su nombramiento como 2º JUJEM; el 6 de febrero, tras los graves incidentes en la Casa de Juntas de Guernica y con Federica, la madre de Sofía, de cuerpo presente en Madrid, Juan Carlos se entrevista de nuevo con Armada en Baqueira Beret; el 11 de febrero vuelven a verse en el funeral ortodoxo de la reina Federica y Juan Carlos muestra tanto interés en volver a verse con Armada, que hay que remover las audiencias del día 13 y hay que suspender la prevista con Alfonso de Borbón para que el 2º JUJEM tenga acceso a Zarzuela.

Es el calendario de dos conspiradores, no de uno contra otro. Armada nunca hubiera hecho nada sin el conocimiento y a las órdenes de Juan Carlos. Y tampoco Milans del Bosch. El telex en el que Juan Carlos le pida que desista incluye la frase “después de este mensaje ya no puedo volverme atrás”.

¿Cuál fue, entonces, el papel del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero en el golpe? Por que no aparece en tu cronología de la conspiración…

Hay que tener en cuenta que quien echa abajo el golpe de Estado es Tejero cuando no permite a Armada entrar al hemiciclo y dirigirse a los diputados, porque Milans del Bosch no va a presidente, y quien cuando Armada le detalla el gobierno de concentración nacional, en el que hay socialistas y comunistas, considera que ha sido utilizado. He hablado con varios testigos de esa escena clave: Tejero les dice a sus oficiales que les ofrecen un avión a Portugal y diez millones de pesetas a cada uno.

Es sencillo de entender: Armada no iba a entrar al hemiciclo de la mano de Tejero, sino como un pacificador, como un liberador, que ya ha despejado la situación; no iban a votarle con las metralletas apuntando, sino como su salvador. Lo que ocurre es que tenemos las imágenes de Tejero pegando tiros, pero no las de su encontronazo con Armada. Y tenemos el mensaje del rey, que tarda mucho, concretamente no se emite hasta que Armada ha fracasado e informa. Se genera un supuesto anticonstitucional máximo –Tejero- y Armada llega como el hombre providencial.

Diferentes autores, tú entre ellos, aseguráis que Juan Carlos de Borbón estaba al corriente del golpe y que, de hecho, lo promocionó de una forma más o menos encubierta. ¿Qué razones tenía el entonces Rey para actuar de tal forma?

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De forma encubierta, no, de forma muy clara, pero al estilo monárquico: el rey no tiene responsabilidad, el mayordomo la asume. En 1980 había habido cien asesinados por ETA, muchos de ellos guardias civiles, policías, y mandos militares; la situación económica estaba deteriorada y había una convicción de que el experimento de las autonomías se había ido de las manos.

Fíjate que Tejero recluta, ayudado por agentes del CNI, a los guardias civiles sin previo aviso, y todos se apuntan, y también capitanes que están haciendo el curso para comandantes, que son la flor y nata de la Guardia Civil, y que se van a jugar su carrera. Hay un malestar muy fuerte en el Ejército. El Ejército desaparece precisamente como elemento clave, como poder fáctico, tras el 23-F. Hay un primer objetivo que es echar a Adolfo Suárez, que se ha vuelto inservible, pero ahí no se para porque el gobierno de salvación nacional con Armada tiene como finalidad acabar con el terrorismo, con mano dura tipo GAL, disciplinar las autonomías y dar paso, entregar el poder al PSOE, porque para consolidar la monarquía tiene que haber un gobierno socialista.

Por eso los socialistas están en la preparación del golpe, con Enrique Múgica entrevistándose con Armada, y éste le dice a Sabino –un personaje menor, cuyo papel se ha magnificado- que los socialistas le van a votar afirmativamente. Pero, al fin y al cabo, el golpe de Estado triunfa a su manera: consolida a la monarquía y desmantela al Ejército como elemento de presión.

En varias ocasiones, has afirmado que el PSOE informó al PNV, con anterioridad al 23-F, de que se iba a producir un golpe de Estado. ¿Cómo suceden los hechos?

Tenemos el testimonio clave del portavoz parlamentario del PNV en el Congreso, Marcos Vizcaya quien hizo público, y siempre ha mantenido sin quitar una coma en su versión, que fue informado y consultado por Alfonso Guerra y Gregorio Peces Barba. “El momento más peliagudo”, cuenta Marcos Vizcaya en el libro “El enigma del Elefante”, de Prieto y Barbería, “se produjo cuando recabaron mi opinión sobre la idea de poner al frente de ese gobierno a un independiente prestigioso. Me preguntaron qué me parecería si ese personaje fuera un militar. Les dije que no veía clara la sustitución de un gobierno legítimo sin una convocatoria electoral. Yo no creía en el mirlo blanco del militar independiente”. Esas mismas declaraciones las hizo a TVE, aunque pronto dejaron de emitirse, porque confirman la implicación del PSOE en los preparativos.

¿Informó Marcos Vizcaya al Euzkadi Buru Batzar del contenido de esa reunión?

No sabemos si Marcos Vizcaya informó a sus superiores, al EBB o a Ajuria Enea, pero el PNV es un partido muy disciplinado y es lógico pensar que sí lo haría. Sería interesante que Marcos Vizcaya lo aclarara.

Ten en cuenta que había ambiente de golpe de Estado, de “golpe de timón”, como dijo Josep Tarradellas en unas sonadas declaraciones y en la prensa se ponían nombres posibles de militares.

¿Por qué se dejó actuar a los golpistas y no se detuvo el asalto al Congreso?

Después de la dimisión de Adolfo Suárez, podría haberse parado, pero no era el único objetivo. Luego hay un vacío de comunicación entre los protagonistas: Tejero es un hombre de Milans del Bosch y no de Armada, y Milans del Bosch es el que hablar con Armada. Tejero es que es el táctico, el instrumento, cumple su misión operativa, que es un éxito completo y sin derramamiento de sangre.

Hay una anécdota significativa, Juan Carlos hace un libro con José Luis Villalonga, que se publica primero en francés y en esa primera versión hay juicios muy duros sobre los golpistas: que fueron unos aventureros, unos aprendices que tenían que haber tomado Zarzuela, que fueron unos traidores. Y todas esas afirmaciones son mutiladas en la edición española, porque se lo exigen tanto Milans del Bosch como Armada. ¿Alguien se imagina a Armada entrando en el despacho de Zarzuela a detener a Juan Carlos? Señor, queda usted detenido…

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¿Cuál fue la reacción de los jeltzales una vez entró el teniente coronel Tejero al Congreso?

En toda esa jornada hay una zona oscura: el País Vasco. Podría haberse pensado en un ambiente de resistencia. Tenemos el “tranquilo, Jordi, tranquilo”, a Pujol. Pero Carlos Garaikoetxea está desaparecido, en los batzokis se están quemando archivos y poniéndolos a resguardo y hay dirigentes del PNV pasando a Francia para ver el desenlace de manera más segura. No hay una brizna de heroísmo, sino un pragmatismo, humanamente comprensible.

Corre el rumor de que el entonces lehendakari Carlos Garaikoetxea intentó huir por barco a Francia pero se quedó sin gasolina. ¿Es esto cierto?

Es cierto. Y hubo que ir a rescatarlo. Me consta que Carlos Garaikoetxea no es una persona con demasiado valor personal. En el verano de 1983, fresco aún el golpe de Estado, y en medio de la veraniega “guerra de banderas”, estando yo de jefe de la sección Política de ABC, hice una campaña persistente para que empezara él por cumplir la ley y pusiera la bandera española en Ajuria Enea.

Nos llamó pidiendo tregua: temía que desde Araka fueran a algún día a ponerla por la fuerza. Más sorprendente fue que Arzalluz nos llamara para decir que siguiéramos adelante, que le zurráramos. Y luego para informarnos que el nuevo lehendakari iba a ser José Antonio Ardanza y que pondría la bandera. Me parece que la puso un día. Pero esa es otra historia, bastante penosa.

Tu salida del Grupo Intereconomía fue muy polémica ya que aseguraste se debió a presiones recibidas por parte del Partido Popular y de la Casa Real. ¿Cómo fueron los hechos?

Bueno, esto es pasar a ser demasiado protagonista. Consta en las finanzas de Intereconomía que el PP pagó para que no se escuchara mi programa de radio, a horas no de máxima audiencia en Cataluña.

Acuño el concepto de casta en mi libro “Casta parasitaria”, que es un descripción crítica del sistema, que me parece que alguien ha copiado sin citar, pero da lo mismo. Y publico un libro, “La monarquía inútil”, que abre la veda, porque toda la casta se basa en la monarquía, en ser como ella, vitalicia y hereditaria.

Julio Ariza me va transmitiendo las presiones, muy fuertes. En el PP, la más dura es Esperanza Aguirre, que es más falsa que un Judas de plástico. Pero todo esto no creo que le interese a nadie a día de hoy.

Recientemente, has presentado tu nuevo proyecto, el diario digital Rambla Libre. ¿Qué encontrará en ella el usuario que acceda a la citada web?

Rambla Libre es la recuperación del periodismo de su actual prostitución lacaya. Por primera vez, gozo de una independencia total y eso es muy gratificante y muy eficaz. El periodismo o es independiente o es lacayismo y hoy lo que abundan son lacayos travestido de periodistas, que reciben las consignas de un partido cada día, las repiten y viven del partido.

Entiendo el periodismo como la búsqueda de la verdad, de la noticia, como un contrapoder y, por eso, tampoco admitimos la autocensura de la corrección política, que es una negación de la verdad y de la evidencia. La inmediata respuesta de los electores indica que el viejo periodismo no ha muerto, que tiene una fuerte demanda.

         

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