EXCLUSIVA. Esta es la hoja de ruta del PSOE para lograr una rotunda victoria electoral

Aunque la mayoría de las encuestas vaticinan un estancamiento e incluso un retroceso del PSOE y un avance del Partido Popular y Vox, la tranquilidad es absoluta en la sede nacional socialista ubicada en la madrileña calle de Ferraz.

Según ha podido saber Ikusle de fuentes cercanas al PSOE, los estrategas del partido entienden que los comicios que se van a celebrar el próximo 10 de noviembre no son decisivos para su futuro a medio plazo. Las fuentes consultadas por nuestro diario digital afirman que los asesores más cercanos a Pedro Sánchez tienen un plan detallado para que el PSOE recupere la hegemonía política que ostentó en España hasta la llegada del Gobierno de José María Aznar. Y esta es la hoja de ruta socialista para conseguirlo:

1. La exhumación de Francisco Franco

El traslado definitivo de los restos mortales del dictador desde el Valle de los Caídos a su nuevo emplazamiento ha constuitido una operación “perfectamente estudiada” por los expertos del PSOE y la fecha elegida, el pasado 24 de octubre, no es fruto del azar.

A pesar de que el PSOE, el partido que más tiempo ha estado en el Gobierno de España, ha tenido más de 20 años para hacerlo, Pedro Sánchez y su equipo entienden que la exhumación de Franco es una de las piedras angulares para obtener una clara victoria electoral a medio plazo que le permita gobernar sin coaliciones. Así, el traslado del cadáver de Francisco Franco se ha alargado en el tiempo, concretamente más de un año, con el único objetivo de que coincidiera con unas elecciones generales.

Prueba de ello es que la exhumación de los restos mortales del dictador está acaparando la atención mediática nacional e internacional y ha enrarecido el debate político, con unos partidos favorables a la medida y otros contrarios. Este enfrentamiento es positivo para los intereses electorales socialistas, ya que la derecha sociológica se encuentra, en mayor o menor medida, indignada por el traslado, al entender unos que hay problemas más acuciantes en España que ese y otros por considerar que Franco debería seguir enterrado en el Valle de los Caídos. Por otro lado, este malestar en la derecha suscita indignación entre la izquierda al entender que todavía existen ciertos sectores sociales y políticos en el Estado que defienden al franquismo. Muchos de estos últimos aluden a la aparición de Vox como una prueba de ello.

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2. Ingobernabilidad de España

Los estrategas del PSOE tienen claro que su formación necesita que el centro-derecha llegue al poder momentáneamente como paso previo a la consolidación de su futura mayoría parlamentaria. En otras palabras, los socialistas entienden que, sin un retorno breve e inestable del centro-derecha al Gobierno, no será posible obtener posteriormente una rotunda victoria electoral.

3. Un Gobierno con fecha de caducidad

Aunque pueda sorprender a muchos, una victoria por la mínima del centro-derecha sería extraordinariamente beneficiosa para los intereses del PSOE a medio plazo. Un hipotético ejecutivo sostenido por el Partido Popular, Vox y Ciudadanos tendría que enfrentarse a la crisis política catalana, sin descartar un posible efecto contagio en Euskadi, donde la mayoría independentista es aún mayor que en aquella región.


Como es evidente, el ejecutivo en funciones de Pedro Sánchez ha dejado hacer al independentismo tanto en la calle como políticamente. Como el propio presidente ha asegurado, su política es la “moderación” y ha manifestado su firme oposición a implementar en Cataluña medidas duras como la Ley de Seguridad Ciudadana, el artículo 155 de la Constitución Española o el estado de emergencia, tal y como han pedido los partidos del centro-derecha.

4. Cataluña sin control

El equipo de asesores más cercano a Pedro Sánchez tienen claro que, ante una hipotética vuelta del centro-derecha al Gobierno, la situación en Cataluña se volvería aún más tensa y los incidentes arreciarían ya que el independentismo catalán insistiría en la idea de que el ejecutivo de Madrid está formado por formaciones ultraderechistas y apelaría a la lucha antifascista, uno de los principales leit-motiv para los soberanistas.

Llegados a esta situación, el ejecutivo formado por el denominado “trifachito” se vería obligado a poner en marcha una intervención contundente para reestablecer el orden en Cataluña. A nivel internacional, el soberanismo catalán obtendría nuevos apoyos mediáticos y políticos al presentar su lucha como algo más allá del independentismo, es decir, contra la derecha radical que gobernaría el Estado.

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5. La tormenta perfecta

La nueva etapa de la crisis política catalana recuperaría la atención mediática internacional y, siempre según el plan desarrollado por los estrategas del PSOE, terminaría en una nueva declaración unilateral de independencia por parte del Parlament o la Generalitat de Cataluña. Sin embargo. a diferencia de la anunciada por Carles Puigdemont en octubre de 2017 y que tan solo duró unos segundos, en esta ocasión sí contaría con un mayor número de apoyos a nivel global.

Tras hacerse el anuncio, el ejecutivo de centro-derecha solo tendría dos opciones: impedir la independencia de la región con todos los medios a su alcance o negociar la celebración de un referéndum. Teniendo en cuenta que la Unión Europea no apoyaría una intervención militar española en Cataluña bajo ningún concepto, el Gobierno de Madrid no tendría más remedio que negociar con Barcelona la celebración de la consulta.

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6. La hegemonía

El anuncio del referéndum generaría una convulsión política sin precedentes en España y el gobierno central se vería obligado a convocar nuevas elecciones. Lastrados por su incapacidad para gestionar la crisis catalana y por la anunciada recesión económica, el Gobierno de centro-derecha sería incapaz de revalidar su triunfo, siendo el PSOE el gran beneficiado en los comicios y que estaría en condiciones de poder gobernar en solitario o con el apoyo de lo que quede por aquel entonces de Unidas Podemos y Más País.

         

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