Javier Milei: “La farsa de la justicia social ha infectado a la sociedad con envidia, odio y resentimiento”

Además de ser uno de los rostros más populares de la televisión argentina, el economista Javier Milei se ha convertido en una de las figuras liberales más icónicas a nivel global. Sus vídeos en YouTube cuentan por millones sus visitas gracias a su estilo provocador y desenfadado a la vez que pedagógico.

Ikusle: Argentina fue hasta mediados del siglo XX una de las mayores y más prósperas economías, no solo americanas sino también mundiales. ¿Cómo una potencia económica sufriendo un corralito cuyos efectos son todavía visibles?

Javier Milei: Argentina fue víctima de los peores males que pueden caer en una nación que es caer en las garras del populismo. El populismo es un esquema de política económica inspirado en Wilfredo Pareto que alimenta el odio en la sociedad y que se sustenta en la división entre ricos y pobres por lo que dado el formato de la distribución del ingreso apunta a captar entre el 70% y 80% de la sociedad, proporción de la población debajo del ingreso medio. Luego, dentro de dicho marco analítico, el populismo se nutre de la irresponsabilidad fiscal de los keynesianos y de los delirios monetarios de los estructuralistas, una rama de los poskeynesianos. Por eso el país le quitó 13 ceros a la moneda, destruyó 5 signos monetarios, tuvo dos hiperinflaciones y está en el podio de los países con mayor tasas de inflación en el mundo.

¿Ha habido algún gobierno en la historia de Argentina que pudiéramos definir como liberal?

Las ideas liberales tienen su origen en Juan Bautista Alberdi que dieron lugar a la Constitución de 1853 y que fue puesta en práctica de manera consistente por la Generación del 80 y que de ser un país de bárbaros, a inicios del siglo XX, llevó a la Argentina a ubicarse entre los países más prósperos del mundo. Sin embargo, la cuestión política no era limpia. Puesto en esos términos, el único gobierno plenamente liberal fue el de Marceo Torcuato de Alvear que fue entre 1922 y 1928.

¿Es fácil ser un liberal en la Argentina extraordinariamente estatista de hoy?

No resulta fácil ser liberal en Argentina. El peronismo con su farsa de la justicia social ha infectado a la sociedad con los valores de la envidia, el odio y el resentimiento. Hoy muchos argentinos prefieren perder su libertad a manos de un político ladrón antes que tener que soportar el malestar que le genera el progreso del prójimo. Y tal como decía Milton Friedman, en línea con la visión de John Stuart Mill, cuando una sociedad pone a la igualdad por encima de la libertad no conseguirá nada de ambas.

En todas tus intervenciones, te has mostrado muy beligerante con los sucesivos gobiernos kirchneristas. ¿Puede ser el ejecutivo de Macri una solución para Argentina o es otro ejemplo de la dedicatoria de Hayek en Camino de Servidumbre a los socialistas de todos los partidos?

Yo no he sido beligerante con el kirchnerismo. Sólo señalo que ha sido el peor gobierno de toda la historia y junto a Diego Giacomini y Nicolás Karst lo hemos probado en nuestro artículo académico en el que hemos desarrollado El Termómetro de Riqueza. Si el país durante los años de los Kirchner no hubiera hecho nada, nuestro PIB por habitante debería ser de 22.000 dólares estadounidenses y si se hubieran hecho reformas pro-mercado, dado el mejor contexto internacional de la historia, el mismo debería estar en orden de los 33.000 dólares. Sin embargo, los Kirchner se fueron con un PIB por habitante de 11.000 dólares que no sólo representa una catástrofe en materia de crecimiento, sino que a su vez es menor que el alcanzado en el año 1998 (14.000  dólares si se ajusta por inflación americana). En cuanto al gobierno de Mauricio Macri, no es más que otro socialista. Algunos lo definimos como el socialismo amarillo, populismo cool o para marcar bien su postura real le decimos kirchnerismo de buenos modales. Esto no debería llamar la atención. El Gobierno se define como desarrollista, una vertiente que sólo existe en Argentina y que su base es de inspiración marxista. Nada bueno de ahí puede salir.

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¿Es posible que el kirchnerismo vuelva de nuevo al poder a Argentina o realmente nunca se ha marchado del mismo?

Esperemos que jamás vuelvan al poder. La idea de los Kirchner era ir hacia un régimen totalitario como el de Venezuela para finalmente llegar a la soñada Cuba o Corea del Norte. De hecho, la fórmula que presentaron en las presidenciales de 2015 llevaba de vicepresidente a un comunista maoísta dueño de un pasado oscuro durante la década del 70, como gran parte de los líderes kirchneristas. De hecho, cuando a Cristina Kirchner se le pide una autocrítica señala que su único error es no haber profundizado el modelo, esto es, confiesa que fueron muy suaves en el avance hacia el modelo socialista del siglo XXI que lidera Venezuela.


Eres un firme defensor de desmontar el intervencionismo estatal alegando que cuando uno recibe un derecho es debido a que otro lo pierde. ¿Cómo debería ser, en tu opinión, la organización y estructura de un Estado?

En términos estáticos soy minarquista, tal como Ludwig von Mises o Ayn Rand, esto significa que no creo que el Estado deba ocuparse de ninguna tarea más allá de la seguridad y de la justicia. Por otra parte, si lo ponemos en términos dinámicos, la tecnología dejará en claro lo nocivo que resulta el Estado para cada uno de los individuos de la sociedad y, en ese momento, la propia evolución humana nos llevará a una situación que será guiada por el orden espontáneo sin interferencias violentas. En ese momento no será necesario tener Estado y habremos arribado al caso del anarcocapitalismo. Por ello, los políticos están tratando de interferir en esta evolución, ya que se les acabaría la mentira parasitaria y deberían empezar a trabajar sirviendo al prójimo ofreciendo bienes de utilidad y no de robar a los individuos productivos para sustentarse.

Has afirmado que muchos perceptores de subsidios estatales son unos parásitos y, simplemente, constituyen masas de votantes cautivos. ¿Cuáles son esos grupos subvencionados por el Estado?

Los principales parásitos son los políticos, sus familiares que viven del Estado y todo su ejército de aduladores. Después hay personas que son víctimas de sus discursos y acciones relacionadas. Esto es, los políticos para sustentarse a ellos mismos y todo su séquito se valen de mentiras y eufemismos que derivan en políticas que causan unos daños enormes que al producir el fallo del Gobierno los hace incrementar el nivel de intervención.

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¿Has sufrido amenazas o problemas profesionales por las ideas que defiendes públicamente?

Continuamente sufro amenazas. Cada vez que desenmascaro a un político por televisión, ese mismo día mis familiares reciben todo tipo de intimidaciones. Por ejemplo, cada vez que viajo mi familia recibe llamadas en las que se escucha una persona que es torturada y le dicen que soy yo. Por otra parte, resulta también obvio que ello cierra puertas profesionales, de modo tal que te duela el bolsillo. No es algo cómodo pero los parásitos se resisten a vivir de un modo distinto al que representa robar a la sociedad vía impuestos, en especial, dado que tienen el monopolio de la fuerza.

Una de tus señas de identidad más características es tu estilo vehemente, desenfadado e, incluso, agresivo que te han convertido en una celebridad en las redes sociales. ¿Te consideras un intelectual o un agitador de un liberalismo de combate?

Yo me considero un apasionado. Es como la película La rosa púrpura del Cairo, nada más que yo me escapé de una ópera de Puccini, dado que no concibo vivir sin pasión. El resto me da lo mismo. La opinión que tenga cada individuo sobre mí, es su opinión y no soy quien para meterme con ese juicio y eso vale tanto para quien cree que soy un genio como para el que piensa que soy un idiota.

En una tus intervenciones, aseguraste que hay que ponerse de pie para hablar de Friedrich Hayek. De hecho, ante la sorpresa del resto de contertulios, te pusiste de pie. ¿Es Hayek el padre y mejor exponente del liberalismo contemporáneo?

No sólo me he puesto de pie por Hayek. Lo he hecho, también por Adam Smith y lo haría si se presentara la situación por colosos como Friedman, Mises, Rand y Rothbard.

¿Cuáles son, bajo tu punto de vista, las mejores aportaciones realizadas por Hayek a la economía actual?

Con Hayek tengo el mismo problema que tengo con Mises, Rand y Rothbard, no hay parte de la obra que sólo me guste. Cada una de sus contribuciones evaluadas en el marco de las mismas son formidables.

Dentro de las diferentes escuelas liberales, los anarcocapitalistas se muestran muy críticos con los minarquistas. ¿Es factible el capitalismo anarquista o hay que ser realistas y aceptar un Estado mínimo como, valga la redundancia, el menor de los males?

Desde mi punto de vista, tal como se puede inferir de una de mis respuestas anteriores, los anarcocapitalistas tienen toda la razón y el punto que hacen sobre la inestabilidad del minarquismo es cierto. Sin embargo, el tamaño de la lucha que se debe dar contra los colectivistas hace que se vuelva irrelevante las distinciones hasta con los liberales del tipo clásico. Sin lugar a dudas Milton Friedman fue quien mejor entendió dicho punto. Primero debemos derrotar a los colectivistas. Eso debería ser muy simple ya que no sólo nuestro sistema es más productivo sino que además es el único que es justo.

         

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