ENTREVISTA. Pablo González: “Vladimir Putin no es un peligro para la estabilidad mundial pero sí para Estados Unidos”

Filólogo y periodista de formación, con crecientes aspiraciones politológicas, Pablo González es experto en el espacio post soviético, especialmente en la región del Cáucaso. Habla entre otros idiomas el ruso y polaco, idiomas que le ayudan en gran medida en su trabajo sobre el terreno. Ha trabajado en diferentes zonas conflictivas, como el Alto Karabaj o Kosovo. Sin embargo, de momento su trabajo más amplio sobre un conflicto ha sido sobre la crisis ucraniana, donde trabaja en los dos lados de la línea del frente. Defensor de la especialización frente a la todología reinante hoy en día en los medios, nos ha concedido unos minutos para charlar sobre la actual situación política, económica y social rusa.

Ikusle: El 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín. Dos años después, el 25 de noviembre de 1991, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) desaparecía. ¿Cómo se produjo el proceso de disolución de la URSS?

Pablo González: Se produjo, y se sigue produciendo, de manera poco planificada. El denominado desfile de soberanías no fue unánime, es decir no todos los países querían el fin de aquel estado, ni trajo los beneficios que se prometieron a la población. Es un proceso caótico que a día de hoy sigue sin haber concluido de manera satisfactoria, ya sea por problemas territoriales, ya sea por lazos económicos, o por razones étnicas y culturales.

A pesar de haber sido un destacado dirigente del Partido Comunista, Boris Yeltsin supo conducirse hasta la presidencia de la nueva Federación Rusa y de la Comunidad de Estados Independientes. ¿Quién era Yeltsin y cómo logró acceder al poder?

Un producto del sistema, que acabó por derrumbar, lo que había empezado Gorbachov, un sistema desde dentro sin saber que construiría a cambio. Era una persona con cierto carisma, parte del cual se basaba en el hecho que indudablemente abusaba del alcohol, y se dejaba llevar con demasiada facilidad por sus impulsos, la versión rusa de ser campechano. Fue una peor versión de Gorbachov en demasiados aspectos. No era un hombre de estado, era un hombre de familia, que buena parte de su tiempo en el poder lo ocupó en el simple hecho de seguir en el poder contra viento y marea.

¿Tuvo alguna posibilidad real de conservar el poder el viejo establishment comunista con el golpe de estado de agosto de 1991?

Sí y no. Sí, porque había mucha gente, militares y miembros de otras estructuras de seguridad del estado, del partido, del funcionariado, que pensaba que la deriva a la que iba el país era negativa y traería unas consecuencias nefastas. Razón no les ha faltado. Para salirse con la suya tenían que haber actuado de una manera mucho más violenta y radical, algo que no dudó en hacer Yeltsin dos años más tarde, en 1993, cuando los tanques por orden suya abrieron fuego contra la sede del gobierno. El estado soviético no estaba condenado como se intenta hacer ver ahora, podría haber seguido, con más o menos cambios y ahora es ya un juego de historia alternativa lo que hubiera sucedido, pero posible lo era. China es un ejemplo, diferente, pero ejemplo, Cuba otro. La URSS era viable, pero necesitaba de cambios y/o un impulso de ideas interno. No, porque la sociedad soviética, especialmente la rusa, estaba por los cambios y estaba dispuesta a movilizarse, no sabía bien porque ni ella misma, ya que los eslóganes imperantes de libertad y democracia parecen demasiado ambiguos, pero la gente salió a las calles. Hubiera habido que ver hasta dónde estaba dispuesta a llevar su voluntad de cambios. Por eso es decir inclinarse de manera única por el sí o por el no. Salió el no, pero la cosa perfectamente hubiera podido ser diferente.

En general, la ciudadanía rusa considera que la estancia de Boris Yeltsin al frente del Kremlin fue muy negativa, con una fuerte crisis económica, aumento de la corrupción y la criminalidad, conflictos étnicos y regionales, etc. ¿Tuvo algún acierto Yeltsin como presidente ruso?

No sabría decir ninguno importante, quizás el irse del poder no demasiado tarde. Fue una figura autoritaria, poco formada y demasiado poco sistemática, amigo del lujo fácil. No era el estadista trabajador que Rusia necesitó en esos años noventa. Incluso las consecuencias negativas que se siguen arrastrando son en gran medida culpa de sus años de gobierno. Popularizó el tenis, gracias a ese capricho personal suyo, el país ha tenido una buena generación de jugadores que le han dado éxitos en ese deporte, poco más la verdad. No democratizó Rusia, no mejoró la vida de sus ciudadanos, empezó al menos un conflicto importante dentro de sus fronteras. Una época mala con una dirigente peor para el país.

Los últimos días de Boris Yeltsin en el Kremlin se caracterizaron por una serie de luchas entre sus colaboradores y familiares más cercanos. Finalmente, se optó por promover a un desconocido Vladimir Putin como su sucesor. ¿Cómo se produce el ascenso de Putin?

Es una pregunta que sigue sin una respuesta clara. Yo me inclino por la línea de que los servicios secretos herederos del KGB, con simpatías de las fuerzas armadas e incluso algunos oligarcas, que se arrepintieron después, fueron quiénes presionaron a la familia para que dejaran el poder a cambio de que no se le tocara en el futuro, como así ha sucedido. Los servicios secretos junto a los militares se hartaron de lo que sucedía en el país, de Chechenia, del derrumbe social y decidieron tomar el poder. Así hicieron. Algunos oligarcas que empezaban a hartarse del clan Yeltsin también aplaudieron el ascenso de Putin, algo que después les ha salido en cierto modo cual tiro por la culata. Esos hombres ricos hechos sobre el derrumbe soviético no calcularon bien la jugada. El músculo se hizo con los mandos, empezando un camino lento, pero bastante bien definido hacia devolverle a Rusia su estatus anterior.

¿En qué se diferencia el gobierno de Vladimir Putin respecto a sus antecesores?

En el control interno y en tener claro cuales son los intereses principales de ese gobierno, gracias en parte a muchos debates internos de las nuevas élites. Eso sí, ha habido cierta evolución, poco a poco, paso a paso ha ido cambiando desde una estabilización de un sistema que se derrumbaba y en el que los oligarcas se apropiaban de buena parte de lo producido en el país, hacia un sistema que se preocupa de sus ciudadanos en la medida de lo posible mientras que reconstruye su poder militar y se enfrenta a retos internacionales. Para ello la planificación y la claridad de ideas en ciertos aspectos son las principal diferencia respecto a sus predecesores. Por otro lado, al cambiar la coyuntura internacional, el gobierno de Putin se ha tenido que volver más autoritario, es decir, controlar más a la sociedad y los procesos que se suceden en ella. Especialmente en lo referente a limitar las influencias externas sobre la sociedad rusa. Algo por otra parte exigido por la propia sociedad en su mayoría, algo que desde fuera se niega a comprender en la medida adecuada. También se intenta combinar ese interés nacional con los intereses de las élites financieras, lo cual no siempre coincide por el tema de la corrupción y el uso de importantes recursos financieros. Resumiendo, Putin y su gobierno, intenta devolver al país a un camino en el que tenga futuro, lo hacen de una manera propia rusa, que no siempre se entiende o es del estilo al que están acostumbrados en otros lugares, pero así es Rusia. De todos modos, intentar comprender a Putin como algo separado, algo que domina a la sociedad rusa es un error. Putin está allí porque los rusos así lo quieren, y Putin está allí porque le da los rusos lo que estos piden. Putin depende más de su sociedad que por ejemplo Obama de la norteamericana.

Desde su llegada al Kremlin, diferentes organizaciones de derechos humanos han asegurado que Putin ha provocado un retroceso en la democracia rusa. ¿Qué hay de cierto y de exageración en estas afirmaciones?

Otra vez, sí, y no. Es cierto que la democratización de Rusia se ha visto frenada en ciertos aspectos, pero a cambio de preservar en cierta manera la unidad de la sociedad rusa y con ello la unidad nacional. Rusia no es un país más opresivo que los Estados Unidos, al cual nadie critica en esos aspectos. Cualquier organización de derechos humanos tiene que ser analizada en el origen de su financiación. Sorprendería ver lo poco objetivas que son algunas de estas organizaciones al analizarlas al detalle. Rusia no ha permitido la ruptura social, combate la ruptura regional, y esa es la razón de la crítica. Es verdad que los métodos no siempre son adecuados, pero ha habido una evolución extraordinaria desde la URSS. Y los métodos rusos se tienen que analizar en comparación, no? Sino como se puede hablar de estándares? Quién marca esos estándares. Recuerda mucho aquello de o aceptas al pulpo como animal de compañía, o no puedes jugar. Incluso ciertos estados europeos no son ejemplos precisamente de ser los más democráticos si se comparan la imagen que venden y su realidad (minorías étnicas, religiosas, diferencias sociales), y las mismas posiciones en Rusia, pero bueno, eso sería el y tú más. La idea de un estado ruso que paga sus obligaciones sociales, que no tiene una guerra en alguna de sus regiones, que vuelve a ser alguien en el panorama internacional es vista como mucho menos democrática que la Rusia de Yeltsin, la de la miseria, Chechenia, manifestaciones y retroceso por doquier.

¿Es, como aseguran ciertos sectores, Vladimir Putin un peligro para la estabilidad política mundial? ¿Cómo es la política internacional desarrollada en la actualidad por Rusia? ¿Qué fines persigue?

El gasto militar de la OTAN es infinitamente superior al ruso, el gasto de los Estados Unidos es infinitamente superior al ruso. Aviones norteamericanos vuelan por todas partes, realmente por todas. No hay frontera importante que no tenga aviones o barcos norteamericanos presentes. De que estamos hablando? Cuantos barcos, aviones, soldados tiene Rusia atacando a otros estados, en cuantos teatros de operaciones están presentes? Siria, y por invitación del gobierno legítimo. La OTAN, no como organización sino mediante varios de sus miembros, al mismo tiempo está en esa misma Siria de manera ilegal, Afganistán, Irak, Libia, Balcanes, etc. Por lo que pienso que Vladimir Putin no es un peligro para la estabilidad mundial, lo que si es un peligro para los intereses estadounidenses. Moscú defiende sus intereses igual que Washington los suyos. No es más. Una confrontación entre estados importantes. A este paso Rusia, China, Irán o quien sea, siempre serán un peligro para esa estabilidad, pero parece que nunca lo son Estados Unidos. La política internacional rusa es compleja, pero va un tanto a remolque de los acontecimientos. Ucrania u Oriente Medio son la prueba. Ello no quita que a veces haya alguna campanada sorpresiva como Crimea o Siria. Es una política de una gran potencia venida a menos que ahora busca una revancha con sus contrarios. Ni más, ni menos. Ello no significa que sea más o menos agresiva que otros estados en la misma situación.

A pesar de que continúa ganando elecciones y contando con el apoyo de los votantes rusos, Vladimir Putin tendrá que abandonar el Kremlin algún día. ¿Quién puede ser el sucesor de Putin? ¿Dimitri Medvédev?

Es una pregunta interesante, hay voces que hablan de alguna figura cercana actualmente a Putin, aun así no veo que vayan a cambiar a Putin por alguien de su misma edad o similar. Hay otras figuras regionales que están creciendo, como el gobernador de la región de Tula, Dyumin, pero a día de hoy solo se puede decir que el sucesor de Putin no será Medvedev. El perfil se puede tener más o menos claro, será un hombre de entre 45 y 50 años, ampliando las fronteras a 40 y 55 a los sumo, con experiencia de trabajo de estado y con formación primaria militar o policial. Figura dura, pero convincente para el público ruso, posiblemente con experiencia de combate y medallas por ello. Seguramente ruso y cristiano ortodoxo, aunque puede haber ligeras, e improbables variaciones, por aquello de ser el estado ruso multicultural y multiconfesional. Dyumin por ejemplo entra en ese perfil, pero al igual que él habrá otros varios miles que responden a esos criterios. Medvedev no responde, así de entrada es jurista.

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