Transnistria: Así comenzó el largo y duro camino hacia la independencia

Aunque el 27 de agosto de 1991, la antigua República Socialista Soviética de Moldavia anunció su independencia de la Unión Soviética y su constitución como un nuevo Estado, el proceso soberanista comenzó en mayo de 1989 con la unión de diferentes grupos políticos y culturales moldavos de etnia y lengua rumana que buscaban abandonar la esfera de dominio rusa y acercarse a Europa.

Los moldavos-rumanos intentan imponerse en el nuevo país

Al igual que en otras repúblicas soviéticas, el movimiento independentista moldavo defendía la soberanía plena del país y el reconocimiento de aquellos derechos civiles no reconocidos en la URSS. Además, los independentistas reivindicaban la recuperación de la lengua moldava, el fin de su escritura en cirílico y los símbolos nacionales del país. No pocos de ellos exigían la unión con Rumanía, habida cuenta de que compartían lengua, cultura, etnia, religión y una parte de su historia con sus vecinos del sur. Entre sus reivindicaciones se encontraban la de adoptar para Moldavia como bandera nacional la tricolora rumana y el himno nacional rumano.

Las dos minorías nacionales del país, gagauzos y transnistrios, miraban con recelo y temor a los independentistas moldavos pero mantuvieron la calma y no respondieron a las provocaciones que, para ellos, suponían las demandas de los independentistas. Temían que la creación de un Estado moldavo supondría la imposición de la lengua y la cultura moldavo-rumana y la ruptura de los históricos lazos que les unía a Rusia. Efectivamente, sus sospechas no eran infundadas. Dominado por los independentistas moldavos, el Soviet Supremo anunció el 1 de septiembre de 1989 que el moldavo-rumano era elevado al rango de única lengua oficial de la república, relegando al gagauzo, al ucraniano y al ruso al nivel de “idiomas de comunicación interétnica”.

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Al año siguiente, el gobierno de Chisinau anunció la aplicación de un nuevo sistema educativo, completamente subyugado al centralismo moldavo. Al igual que en septiembre de 1989, Moldavia anunció que el moldavo-rumano sería el único idioma escolar, lo que suponía fortalecer la identidad moldava como única del país frente a las minorías gagauza, transnistria y ucraniana.

La peligrosa unión con Rumanía

El 6 de mayo de 1990, Rumanía y la todavía República Socialista Soviética de Moldavia suprimieron las restricciones fronterizas en el río Prut y permitieron la libre circulación de personas entre ambos países. El movimiento favorable a la reunificación de Rumanía y Moldavia elevó el tono y exigió la creación de una Gran Rumanía, incorporando, en alusión al norte del río Prut, como “las sagradas tierras rumanas ocupadas por los soviéticos”. Las alarmas se encendieron en Tiráspol, la capital de la región de Transnistria. Los transnistrios habían combatido con fiereza a los rumanos, aliados de la Alemania nazi y la Italia fascista, durante la Segunda Guerra Mundial y no estaban dispuestos a que su tierra fuera de nuevo controlada desde Bucarest.


Los primeros ataques moldavos

El 2 de noviembre de 1990, tropas moldavas penetraron en la ciudad de Dubăsari con la intención de separar Transnistria en dos mitades. A pesar de la sorpresa y que los transnistrios no contaban con un ejército propio, los habitantes del pueblo lograron impedir el paso de las tropas por el puente sobre el Dniester. Tres transnistrios murieron en el incidente y otros 16 resultaron heridos. A partir de este incidente, Moscú comenzó a implicarse en la situación política de la región y las unidades del 16 Ejército acantadonadas en diferentes puntos de Transnistria recibieron órdenes de apoyar a las autoridades locales ante posibles nuevos ataques organizados desde Moldavia.

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El 27 de agosto de 1991, Chisinau anunció la independencia de Moldavia y la creación de un Estado unitario que recogía la mayoría de las reivindicaciones de los moldavo-rumanos. Así pues, el moldavo sería la única lengua oficial, la bandera del país sería la misma que la rumana con la única variación de un escudo, el himno ¡Despiértate, rumano! sustítuiría al soviético y no se descartaba la posible unificación con Rumanía que, en aquel momento, parecía una posibilidad más que factible a corto plazo.

El 13 de diciembre de 1991, unidades del ejército moldavo intentaron penetrar en Transnistria a través del puente de Lunga. Sin embargo, los transnistrios, con el apoyo ruso, lograron repelir el ataque. 27 defensores fueron hechos prisioneros por los moldavos y cuatro atacantes murieron. A pesar de la agresión por parte de Moldavia, Tiráspol aceptó una tregua con Chisinau que duraría hasta el 2 de marzo de 1992 con el comienzo de la guerra entre ambas partes.

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