Xavier Rius (E-Notícies): “En el proceso soberanista catalán, la crítica se confunde con la traición”

Dirigir un diario digital nunca es fácil y menos aún cuando esta publicación cubre la incesante actualidad política catalana y, para más inri, cuando tienes la responsabilidad de informar a casi medio millón de lectores al mes. Esta situación es el día a día de Xavier Rius, director y socio-fundador de E-Notícies, uno de los diarios digitales de referencia de Cataluña. Aprovechando que hoy se celebra la Diada catalana, Rius ha sacado tiempo de donde no lo tiene para responder a las preguntas de Ikusle y desvelarnos, sin pelos en la lengua ni subvenciones de por medio, la realidad política y social que se vive en Cataluña.

Ikusle: Ramón de España te definió en su libro El manicomio catalán como un periodista “liante” cuyo mayor placer se encuentra en enfrentar entre sí a la clase política del Principado. ¿Eres un periodista convertido en agitador? ¿O un agitador convertido en periodista?

Xavier Rius: ¿Crees realmente que provoca placer hacer las preguntas qué hago en las ruedas de prensa? Si es así estás muy equivocado. No sabes lo que me duele. Mira, el pasado martes nuestro consejero de Exteriores, Raül Romeva, anunció la creación de cuatro nuevas embajadas en Copenhague, Varsovia, Zagreb y Ginebra. Además para favorecer el turismo. Como si no tuviéramos bastante. No quise entrar en el debate de lo que cuestan porque eso ya lo hace el Partido Popular o Ciudadanos aunque él tampoco reveló el coste. Pero le pregunté si la gente entenderá la apertura de nuevas delegaciones en el exterior en un país que no puede pagar las farmacias, hay listas de espera en los hospitales, barracones en las escuelas y retrasos en la ley de dependencia, entre otros. Me preguntó si lo que yo decía era una pregunta o una opinión. Pues no: era una preocupación.

Cuando haya pasado el proceso me temo que habrá que repasar el papel de la prensa en Cataluña. Algunas portadas merecerán estar en un Museo de los Horrores. Incluso en el caso que el proceso acabe con la independencia, la credibilidad de la prensa catalana, o al menos de una parte, saldrá tocada del proceso.

A pesar de que te declaras como independentista, siempre matizas que no eres ciego. ¿Ha sido esta declaración de principios y honestidad periodística la que te ha llevado a ser temido y odiado por parte del establishment soberanista, a pesar de compartir con ellos el objetivo independentista?

No es cuestión de temor o de odio, es cuestión de respeto. Y por ambas partes. Lo que no puede ser es ir a una rueda de prensa y poner el titular que quiere el compareciente. Una cosa es estar a favor de la independencia y otra creértelo todo a pie juntillas. Los periodistas hemos de ser honestos. Con los lectores, pero sobre todo con nosotros mismos.

A mí en la escuela me enseñaron que el agua es inodora, incolora e insípida, ¿verdad?. Bueno, pues con el proceso pasa un poco lo mismo: no podemos decir que es un whisky escocés de 20 años. Y que conste que no me gusta el whisky. Pero como ejemplo sirve: la independencia puede salir bien o mal, pero desde luego no será un camino de rosas.

¿Cómo llevas que no te inviten a las tertulias de TV3 y de Catalunya Radio? Posiblemente, seas el único periodista abiertamente independentista al que no llaman. ¿Es un motivo de orgullo o una justa penitencia?

Yo ya he dicho, medio en broma, que no pienso ir a TV3 hasta que me hagan director o, como mínimo, jefe de personal. No te rías porque en un país en el que Carme Forcadell ha llegado a presidenta del Parlamento y Ada Colau a alcaldesa de Barcelona ya puede pasar de todo. Es típico de períodos de inestabilidad política. A Forcadell, por ejemplo, la rechazaron los militantes de su propio partido en el 2007 para ser alcaldable de ERC por Sabadell.

Lo que pasa es que cuando Convergencia volvió a la Generalitat lo primero que hizo fue recuperar a todos sus periodistas de confianza para colocarlos en TV3. En la televisión pública de Cataluña hemos vistos cosas que no habíamos visto ni siquiera con el tripartito: como dos tertulianos del mismo color sentados en la misma tertulia.

Yo siempre les digo a los de Convergencia -porque creo que se les ha olvidado- que cuando hicieron la travesía del desierto de siete años con el tripartito sólo tenían a La Vanguardia y E-Notícies. La Vanguardia porque era pro-convergente, nosotros porque creemos que un medio ha de ser crítico con el gobierno. Pero yo no tengo la culpa que ellos lo hayan hecho igual o peor. Todavía recuerdo que Mas nos vendió que sería presidente del “gobierno de los mejores”.

Y otra cosa: lo que no puede ser es que los presentadores de TV3 crean que es suya. Acostumbra a pasar con las estrellas de los medios pero es que la cadena, en este caso, es pública. A ver: Xavier Rius te puede caer bien o mal, incluso te puede caer fatal, pero es director de un periódico digital que lleva 16 años en funcionamiento y leen unos 400.000 catalanes cada mes. Sobre todo líderes de opinión: políticos, periodistas, etc. Entonces tendrá algo que decir, digo yo.

Pero el proceso está cogido con pinzas. No se puede romper la imagen idílica que algunos quieren transmitir a través de los medios de comunicación públicos. La más leve crítica es confundida casi con un delito de alta traición. ¿Crees que lo que yo digo no lo ven ellos? ¿Que no somos bastantes? Claro que lo ven pero a ver quién es el valiente que dice la verdad.

Desde tu columna de opinión en E-Notícies has dado por finiquitado al proceso soberanista. ¿Cuál es la situación política actual? ¿Tiene el independentismo la fuerza necesaria para proclamar, por una u otra vía, la República Catalana en 2017 como aseguran algunos? ¿Y a medio o largo plazo?

En política no se puede dar nunca nada por finiquitado. Pero es lo que te decía. El problema es que hay, más o menos, dos millones de independentistas: en la consulta del 9 de noviembre votaron a favor 1,8, casi 1,9 millones de personas. Y en las elecciones “plebiscitarias” del pasado 27 de septiembre la suma de Junts pel Sí y la CUP fueron también 1,9 millones. Casi dos. Pero es la mitad de la gente que votó: 4,1 millones. De hecho el censo son más de 5,5 millones porque se abstuvieron 1,3.

Desde luego tienes mayoría absoluta de 72 diputados de 135 pero parece complicado hacer un proceso de independencia si tienes más de la mitad del país que no te sigue o está decididamente en contra como pasa con los votantes de Ciudadanos, PSC y Partido Popular de Cataluña.

Matemáticamente puedes, por supuesto. ¿Pero si con el Estatut fueron 90 harás la independencia con 72?. De hecho para el CAC necesitas también 90 y para el Síndic de Greuges, nuestro equivalente a Defensor del Pueblo, 81.

¿Y qué podría suceder si se sigue adelante?

Bueno, de acuerdo, imaginemos que siguen adelante. ¿Quién te reconocerá si no hay una mayoría abrumadora a favor de la independencia? Porque en estos casos lo importante no es la declaración unilateral de independencia sino el reconocimiento internacional y no veo a Merkel, a Obama -o quién sea el próximo presidente- ni al Vaticano por la labor.

El Círculo de Economía, que es una de las pocas entidades de la denominada sociedad civil que piensa, ya dijo en un documento el pasado mes de mayo que para cualquier reivindicación soberanista era necesario una demanda “reiterada y significativa”. Reiterada en el tiempo y significativa en lo que respecta a apoyo popular.

Insisto: dos millones de personas son muchas personas pero no es suficiente. En las primeras elecciones que ganó Pujol, en 1980, los independentistas ni siquiera entraron en el Parlamento. Nacionalistes d’Esquerra -entonces Carod militaba aquí- se quedó fuera con 44.000 votos. Deberíamos estar contentos por el avance pero, sobre todo, deberíamos intentar no quemar una oportunidad histórica como creó que la quemaremos.

Algunos analistas políticos aseguran que el proceso soberanista se pone en marcha como una cortina de humo que tape los numerosos casos de corrupción en los que está inmersa la antigua CiU. ¿Es esto correcto?

Bueno, digamos que circulan tres versiones y las tres pueden ser válidas e incluso complementarias. La primera es que inician el proceso para tapar los recortes. De hecho el ahora consejero de Cultura, Santi Vila, cuando estaba en la Consejería de Territorio dio una conferencia en el que, más o menos, lo admitía. Ahora acaba de publicar un libro en el que creo que también lo reconoce pero no lo he leído todavía.

La segunda es que es para tapar la corrupción. La Vanguardia, que tampoco es que sea La Razón o el ABC ni tampoco el Pravda, publicó el pasado 11 de febrero una información con todos los casos de presunta corrupción que salpican a CDC: ¡salían una decena!. Entre familia Pujol, caso Palau, 3%, ITV, etc.

De todas maneras mi teoría personal es que Mas se hizo soberanista porque, en cierta manera, se colapsó. Cuando llegó a la Generalitat tras siete años de oposición tuvo que hacer tres planes de recortes: uno en enero del 2011 apenas un mes después de la toma de posesión del nuevo Gobierno. El segundo, porque tampoco le salieron las cuentas, a finales de ese mismo año, en diciembre. Y el tercero en mayo del 2012. Aún y así todavía le quedaba un cuarto -por 4.000 millones- que ya no hizo porque adelantó las elecciones: entre recortar y echarse al monte más vale echarse al monte.

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Esto lo desbarajusta todo. Supongo que debía pensar: el primer año hago los recortes, el segundo recuperación, el tercero obra de gobierno y el cuarto elecciones. Pero desde Roosevelt todo el mundo sabe que los 100 primeros días son fundamentales. Un día fui a la presentación de un libro de Vidal-Quadras y dijo una frase que me quedó grabada: “lo gordo hay que hacerlo enseguida y explicarlo en televisión en prime time, en TV3 si hace falta”. El ‘puñetero’ tenía toda la razón.

Es cierto que Mas tenía la excusa del tripartito, que le dejó 35.000 millones de deuda, pero él lo ha dejado peor y en menos tiempo: con cinco años la deuda supera los 60.000 millones. En cierta manera, con los recursos actuales, la Generalitat es insostenible. Acumula déficit año tras año. Y tampoco se ha hecho la reforma de la Administración.

¿Cuál fue el papel de Jordi Pujol en las numerosas corruptelas de los convergentes?

A mí el mito Pujol se me empezó a desmoronar definitivamente el día que El Mundo publicó en portada las cuentas corrientes en Andorra y salía Marta Ferrusola. Si la esposa tenía una cuenta, Pujol lo sabía. Ya no era sólo cosa de los hijos. En los matrimonios de su generación -el expresidente es del año 1930- la mujer difícilmente tomaba una decisión de ese calibre sin consultárselo al marido.

Dicho esto lo de Pujol es muy fuerte: es como si los norteamericanos o los hindúes hubieran descubierto ahora que George Washington o el Mahatma Gandhi hubieran sido corruptos. Yo nunca fui un pujolista convencido ni tampoco un crítico furibundo pero Pujol tenía Cataluña en la cabeza. Ha sido un golpe moral. Pujol era el padre de la Cataluña moderna. Habría sido recordado como el ‘padre de la patria’.

Convergencia -de hecho, por eso le han cambiado el nombre- es el único partido de Europa Occidental en el que dimite el presidente fundador y el secretario general con apenas diez días de diferencia. El 15 de julio del 2014 dimitió Oriol Pujol y el 25 del mismo mes Jordi Pujol. Además se da la circunstancia que son padre e hijo.

En los mentideros periodísticos catalanes aseguran que, cada vez que te veía Artur Mas, la sonrisa desaparecía de su rictus. ¿Quién es realmente Artur Mas? ¿Fue el líder del proceso soberanista o, simplemente, un arribista?

Yo creo que esa media sonrisa de Mas el día del abucheo en la final de la Copa del Rey o durante la “guerra de banderas” en la Plaza Sant Jaume por la Mercè -con un forcejeo entre Alberto Fernández, del Partido Popular de Cataluña, y el teniente de alcalde Gerardo Pisarello- hace mucho daño a la institución pero sobre todo le hizo mucho daño a Mas. Parecía como si flotase. La dignidad del cargo no debe perderse nunca. El independentismo no debería estar reñido con el fair play.

Dicho esto, a mí Mas todavía me desconcierta. Piensa que es una persona que no fuma, no bebe, ni siquiera toma café. No se le conocen líos de faldas. En principio tampoco tiene cuentas opacas en el extranjero. Habla idiomas. El que fuera su último consejero de Justicia, Germà  Gordó -que le conoce bien porque era uno de los miembros iniciales del ‘pinyol’, el núcleo duro de CDC aunque luego se han distanciado- lo definió como un “calvinista puro” en el libro que escribió Pilar Rahola en el 2010.

Entonces, ¿qué ha fallado?

Pues no lo sé, pero es evidente que algo ha fallado en Artur Mas. Si su liderazgo fuera indiscutible todavía sería pesidente de la Generaliat. En mi opinión ha sido víctima de dos síndromes. Primero el llamado síndrome de la Moncloa. Quizás no te acuerdes porque eres más joven que yo, pero durante la Transición se decía que padecían el síndrome de la Moncloa aquellos gobernantes que perdían el contacto con la realidad. Quizá porque el palacete está a doce kilómetros de Madrid. A Suárez fue un sambenito que le colgaron.

A Mas le pasa algo similar. Desde luego confunde la primera Diada multitudinaria, la del 2012, con un sondeo electoral y piensa que si convoca elecciones arrasará. Grave error de cálculo: pasa de 62 diputados a 50. Es curioso como nadie en su equipo lo frena porque hay muchos ejemplos en la historia y él que es de cultura francesa debería saberlos: De Gaulle ganó las elecciones legislativas de 1968 -por mayoría absoluta, por cierto- sólo dos meses después de que el Mayo del 68 sacudiera la República francesa. Y Jacques Chirac tuvo que convivir con el socialista Lionel durante cinco años como primer ministro, la famosa cohabitación francesa, tras convocar también elecciones anticipadas en 1997.

E incluso en Cataluña hay el ejemplo del PSC, que alcanzó 25 diputados en las generales del 2008 -con Carme Chacón de cabeza de lista en Barcelona y Zapatero de jefe de filas en Madrid- sólo tres meses después de la primera manifestación soberanista. Yo la cubrí: los socialistas no sólo no fueron sino que se les puso también a caldo. Una cosa son manifestantes y otra votantes. Y, en democracia, la fuerza se mide en votos.

El ejecutivo de Carles Puigdemont gobierna con una mayoría muy inestable y sometida a la CUP. ¿Terminará la legislatura Puigdemont o la CUP lo liquidará, políticamente hablando, en cuando tenga ocasión?

Bueno, yo creo que Puigdemont ha conseguido desactivar la CUP. Cuando la CUP anunció su no a los Presupuestos lo más habitual en estos casos es convocar elecciones anticipadas porque es evidente que no puedes gobernar. Pero se sacó la moción de confianza de la chistera. No fue una mala jugada: ha conseguido ganar tiempo y enfriar la crisis aunque lo de la paella en Cadaqués fue un tremendo error.

Sin embargo, parece que para el gobierno catalán sólo existe el proceso: en seis meses han aprobado una ley en el Parlament y de carácter menor. Tampoco creo que se tenga que valorar la iniciativa política de un gobierno por el volumen legislativo pero en todo caso no deja de ser un dato preocupante. En fin, me temo que más dura será la caída. Veremos qué pasa cuando el nuevo Partit Demòcrata Català, o como se llame, tenga que enfrentarse a la cita de las urnas sin coalición con ERC porque ERC ya dijo que era sólo para esta legislatura.

Bajo tu punto de vista, ¿cuál es la fuerza real con la que cuenta el independentismo en la sociedad catalana? ¿Es mayoritario o se trata de un espejismo creado entre políticos, TV3 y una red de organizaciones subvencionadas como aseguran desde sectores unionistas?

Bueno, es un poco lo que te decía antes. De hecho, Mas decide avanzar elecciones tras reunirse con Rajoy para pedir el pacto fiscal el 20 de septiembre del 2012. Rajoy le dice que no y él -por decirlo de alguna forma- da un portazo y opta por la independencia. Cuando regresa le preparan un recibimiento triunfal en la Plaza Sant Jaume. No salió al balcón como Companys en 1934, pero si por la puerta principal para saludar a los congregados. Mire, la mayoría de personalidades convocadas habían sido llamadas desde Palau. ¿Y cuanta gente cabe en la Plaza Sant Jaume? ¿4.000?, ¿5.000?, ¿6.000?. Sin la capacidad de movilización de CDC -había las juventudes, militantes del partido, los de Reagrupament, con los que después hicieron una alianza electoral- y sin TV3 el proceso no habría tenido la repercusión que ha tenido.

Un día le dije al entonces consejero Homs que, para recuperar el sentido de la realidad, debería salir un día a la Plaza Sant Jaume, pillar un tío por el cuello -que no fuera un turista- e invitarlo a tomar un café con el presidente. Ya sabe: un parado, un autónomo, un padre de familia. A ver cómo veía esto del proceso una persona de la calle. No me hizo caso, claro. Ahora está en Madrid con ocho diputados y sin grupo parlamentario.

¿Cómo fue la experiencia de sacar la estelada en un plató de Intereconomía? A algún tertuliano del grupo mediático de Julio Ariza estuvo a punto de darle un síncope en directo…

Pues lo lamento. No era mi intención. Pero piensa que en Cataluña a mí me dicen de todo. La gente colecciona sellos o monedas, yo colecciono insultos. Algunos proferidos por gente tan importante como Xavier Sala i Martín que cada dos por tres, cuando publicamos alguna cosa sobre él me llama “sanguijuela” o “pederasta” en Twitter. El soberanismo tiene tres problemas: el de los embalados, el de los hiperventilados y el de los frikis. Lo terrible es que, en algunos casos, el friquismo ha alcanzado a los niveles superiores.

Cambiemos de tema. E-Notícies es el único medio catalán que ofrece una opinión crítica respecto al avance islamista en Europa. ¿Qué consecuencias ha tenido adoptar esta postura en un entorno mediático en el que todos los medios se han plegado ante las tesis progresistas que distinguen entre supuestas visiones, radicales y moderadas, existentes en el islam?

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Yo soy agnóstico. Me casé por lo civil y mis hijos no están ni bautizados pero con el Islam tenemos un problema. De entrada porque llevan 600 años de retraso con respecto al cristianismo: Mahoma fallece en el año 632. Quiero decir que a nosotros nos ha costado mucho llegar hasta la separación Iglesia-Estado o a la laicidad: hemos pasado por la Inquisición, las guerras de religión, la noche de San Bartolomé. Ha sido una lucha ardua. En cambio, en el Islam la política está supeditada a la religión dicho con todo el respeto por los musulmanes. ¿Has leído el Corán?. Yo lo tengo a medias y pone un poco los pelos de punta. Sí ya sé que en la Biblia, que yo no he leído, debe haber pasajes similares como el del ojo por ojo y diente por diente. Pero la Biblia no tiene en las sociedades occidentales la influencia que tiene el Corán en las comunidades musulmanas. Sólo hace falta ver lo vacío que están las iglesias y lo llenas que están las mezquitas.

Es curioso, en todo caso, como la izquierda en general, los medios de comunicación y los intelectuales miran hacia otro lado con los derechos de las mujeres musulmanas, por ejemplo. El otro día hubo en Barcelona un caso atroz: unos presuntos ultraderechistas agredieron a una mujer embarazada que iba equiparó el nicab a la “diversidad religiosa” en declaraciones a TV3 y anunció ya un plan contra la islamofobia.

El otro día recibí un comunicado de la JSC, las juventudes del PSC, que criticaban a un cura de un pueblo cercano a Barcelona, que había dicho que las mujeres tienen que quedarse en casa y ser sumisas. Bien hecho ¿pero que creen que dice el Islam? En cambio no se meterán con ningún imán. Lo dicho: a mí no me verá nunca dentro de una iglesia, pero con la Iglesia católica se mete todo el mundo y con el Islam esconden la cabeza bajo el ala.

¿Por qué esa diferencia de criterios en función de la religión?

Vamos a ser francos: la inmigración es un tema tabú para nuestra clase política. Luego se preguntan porque sube la ultraderecha en toda Europa. Ya ha visto los recientes resultados electorales en Alemania. A Merkel la inmigración le costará el cargo. Lo que yo me preguntó es dónde está la izquierda laica y progresista.

¿Corre el riesgo alguna zona concreta de Cataluña de terminar bajo el control del fundamentalismo islámico, tal y como sucede en otras regiones europeas?

Hay un tema más tabú que el de la inmigración: en Cataluña ya hay guetos. Desde luego hablar de ello rompe con la imagen idílica que quieren transmitir nuestras autoridades del país y de la inmigración. Pero yo he visitado municipios y barrios como Salt, cerca de Girona; ca n’Anglada, en Terrassa; o Rocafonda, en Mataró. Además hay que ir a media tarde o a la salida de las escuelas. Vete y habla con los pocos vecinos de aquí que quedan a ver qué piensan sobre los problemas de convivencia. En cierta manera sienten que los han dejado tirados. El Síndic de Gregues, por ejemplo, nunca ira a preguntar. Pero si hay barrios donde los Mossos apenas se atreven a entrar.

Planteado de otra manera, Cataluña es la comunidad autónoma con más población magrebí. Se calcula que, aproximadamente, hay unos 400.000. Digo aproximadamente porque a los salen en las estadísticas hay que añadir los sin papeles e, incluso, yo diría que los nacionalizados. Al cabo de diez años de residencia legal puedes pedir la ciudadanía pero un acto administrativo tampoco quiere decir que pierdas tus costumbres. La mayoría de autores de los últimos atentados son franceses o belgas de tercera generación.

Bueno, pues si hay estos, más o menos, imagínate que sólo un 1% sea susceptible de radicalización. ¿Cuántos salen? Haz números. No sólo eso: en Cataluña hay unas 80 mezquitas salafistas. Desde luego si hablas con ellos no te dirán que es un musulmán radical sino un buen musulmán. En fin, ¿qué hacemos ahora? ¿Las cerramos todas y corremos el riesgo de salir en Al-Jazeera y que nos pongan una bomba en la Sagrada Familia?. De hecho la imagen del templo ya ha salido en papeles del Estado Islámico y ya ha visto lo que ha ocurrido en Notre Dame. El problema es que cuando había que tomar decisiones nuestros políticos miraron hacia otro lado y ahora es tarde.

Hablemos, por último, de Barcelona. En 2011, publicaste el libro “Contra la Barcelona progre” en el que ponías de vuelta y media a los alcaldes Jordi Hereu y Xavier Trias y asegurabas que la capital catalana se había sumido con la decadencia. Ahora que preside la alcaldía Ada Colau, ¿te quedaste corto con tu crítica? ¿Es ahora más necesaria que nunca una segunda parte del libro?

Bueno, algún lector me dice que debería hacer la segunda parte. Incluso estaba pensando colgar la primera edición en Amazon. Lo cierto es que yo, que fui muy crítico con el socialista Jordi Hereu, ya no encontré ninguna diferencia entre éste y Xavier Trias. Trias quería ser el alcalde del buen rollo. Le daba miedo ejercer la autoridad. Es cierto que sólo tenía catorce concejales y la mayoría absoluta es de 21. Pero Ada Colau tiene once y es alcaldesa. Trias ni siquiera se atrevió a modificar la ordenanza cívica. Yo cada martes voy a la rueda de prensa del Gobierno catalán, en el Barrio Gótico, y no he notado ninguna mejora en los últimos años. Al contrario, continua degradándose. Los mismos que pedían limosna o vendían castañuelas entonces siguen ahí.

¿Cómo hemos llegado a esta situación que describes?

¿Sabes cuál es el problema de verdad? El proceso no sólo ha sacudido el mapa político catalán sino que Mas ha conseguido cargarse el centro derecha catalanista diga lo que diga. Ahora del centro a la derecha -no me refiero obviamente a Ciudadanos o el Partido Popular de Cataluña- no hay nada. Un vacío inmenso. Por eso les ha entrado ya el canguelo, incluso a los opinadores de Convergencia, porque ven que en el futuro puede haber un nuevo tripartito de izquierdas. ¿Qué esperaban?. Ellos se lo han buscado.

Hay quien dice que Barcelona podía haber sido la Nueva York del Mediterráneo y que ha terminado siendo poco más que una casa okupa. ¿Es reversible esta situación?

Barcelona está a punto de entrar en un punto de no retorno, de traspasar la línea roja. Ha costado mucho levantar la imagen de la ciudad. Los Juegos Olímpicos -con los saltadores lanzándose a la piscina y la Sagrada Familia al fondo- fueron un anuncio gratis en prime time durante dos semanas en las televisiones de todo el mundo.

Pero cuidado porque si levantar la imagen de una ciudad ds difícil lo fácil es hundirla. Y yo creo que Ada Colau abre muchos temas pero no cierra ninguno. De momento, hemos conseguido ser ya la capital europea con mas ‘top manta’.

Te voy a poner un ejemplo: el otro día , en pleno agosto, La Vanguardia publicó un documento excepcional. Creo que ni ellos eran conscientes porque lo vendieron como un reportaje y era una noticia como una catedral. Se llamaba “Vacaciones al raso”. Resulta que dos familias magrebíes, de Bélgica, con cuatro menores cada una habían venido de vacaciones a Barcelona y como sólo tenían un presupuesto de 50 euros por noche para alojarse ocho personas se habían quedado en el parque. Al final, cuando salió la noticia hasta fueron los de los servicios sociales del ayuntamiento. Estaban contentísimos de lo bien que los habían tratado. Pero dicho con todo el respeto por la familia: imagínese el tipo de turismo viene a Barcelona si tienes un presupuesto de 50 euros para ocho personas. De hecho liga también un poco con la pregunta que me hacía antes porque, a pesar de venir de Bélgica, creo que apenas hablaban francés.

¿Qué medidas pueden tomarse para corregir esta situación?

El problema de fondo, no sólo de Barcelona sino del país entero, es que el modelo económico de Cataluña continua siendo tocho y turismo. Incluso dijeron que había que aprovechar la crisis para cambiar de modelo. Pero seguimos igual. La prueba es el proyecto de Barcelona World, los casinos que quieren construir cerca de Salou. Yo creo que, en tiempos de crisis, no puede rechazarse un proyecto así. Port Aventura también tuvo críticas y ha sido un éxito. Pero confirma la teoría: no son chips ni hardware ni nuevas tecnologías.

En Cataluña llevamos quince años perdiendo el tiempo en plena revolución digital: desde la última legislatura de Pujol, en la que ya no se hizo nada. Hemos pedido un nuevo Estatuto, el pacto fiscal y ahora la independencia pero no puedes supeditar la agenda económica a la política. El resto de países no esperaran a que Cataluña alcance la independencia. A este paso podemos acabar como Valonia en tres o cuatro generaciones. Incluso menos. Mire donde está Corea ahora: sí, es un estado independiente pero hasta los años 90 fue una dictadura. Nosotros salimos de la dictadura en el 75.

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